Drones

Las aplicaciones que tienen los drones son infinitas: gestión de la calidad del aire, seguridad vial, seguimiento de especies en peligro de extinción, prevención y extinción de incendios, control meteorológico, publicidad, grabación de eventos deportivos, búsqueda y rescate de personas etc. Pero dónde realmente ofrecen mayores posibilidades es a la hora de desempeñar funciones de investigación de hechos.

 

Gracias a los avances tecnológicos y al abaratamiento de costes, en pocos años estaremos familiarizados con el vuelo de los drones en urbanizaciones y comunidades de propietarios de gran extensión, desempeñando funciones de investigación. Lo que hoy suena a ciencia ficción, mañana será una realidad…

 

Como sucede con las aspiradoras autónomas del hogar, el dron puede programarse para que despegue a las horas establecidas de manera que realice tareas de investigación y reconocimiento del terreno de forma automática. También puede manejarse en remoto por un operador.

Los drones, además de equiparse con cámaras de alta resolución, disponen de visión nocturna (cámaras de vigilancia infrarrojas), GPS (para programar sus vuelos) e incluso los más avanzados disponen de funciones de reconocimiento facial que les permite identificar usuarios y detectar intrusos y accesos no autorizados.

 

A diferencia de las cámaras de CCTV fijas que sólo son útiles cuando la intrusión o la incidencia tiene lugar delante de su objetivo, el dron es capaz de buscar, localizar y seguir objetivos. Además, se encuentra sobrevolando el objetivo a decenas de metros de altura, por lo que resulta imposible que sea saboteado con sprays de pintura.